MIRÁ PRIMERO EN TI

28 de junio de 2010


Escucho el motor que se acerca. Los pasos de las personas que se disponen a esperar que se detenga para poder subir. Con el paso del tiempo, he aprendido a calcular adonde esta la puerta para poder subir. Hay algunos “buenos samaritanos” que me echan una manita. Le pido permiso al señor conductor para que me deje vender mis productos en los bus. Me ganó la vida de forma honrada aunque no podría hacerlo de otra manera. Desde que nací, nunca he podido apreciar la luz del sol, mucho menos el azul del mar. Nunca tuve la oportunidad de ir a una escuela, mucho menos de aprender un oficio. Siempre he tenido que rebuscarme para poder comer.

Desde que cumplí los 15 años en la vida de mi mamá no hubo más lugar para mí. Recuerdo que me dijo que ya era lo suficientemente grande para valerme por mí mismo. Pero que chivo sentía poder aprender a andar por la calle, por mis propios medios es la mejor experiencia que he tenido.

La venta de cada día me sirve para comer a veces consigo comer bien. Otras veces, solo me tengo que conformar con un par de tortillas y un poco de queso y frijoles. Pero; no por eso dejo de darle gracias a Dios porque por muy poco que coma e incluso si no como, estoy feliz con él; por el simple hecho de darme la vida y las fuerzas para comenzar cada día.

Cuando me subo a un bus no sé cuantas personas vendrán en el pero yo siempre ofrezco mis productos con mucha alegría. No importa si me compran o no, pero esto no quiere decir que no lo necesite. Me siento bendecido porque no tengo un jefe, ni hora de entrada ni de salida.

Lo único feo a lo que me enfrento cada día es a escuchar a veces a personas que tienen lastima de mí. No entiendo por qué me tienen lástima si yo soy feliz. ¿Por qué no en lugar de tenerme lastima aprovechan las oportunidades que la vida les ha dado? ¿Por qué no disfrutan el simple hecho de ver una mosca volar?.

Yo les cuento esta historia no para que vean lo que hay en mí. Si no que para que cada persona que tenga la oportunidad de leer estas pocas palabras se detengan a pensar en cada segundo que pasa, cada color que puede ver, cada alimento prueban, son muchas razones que nos ayudan a ver lo hermoso de la vida. Y que a pesar de cualquier dificultas con mucho esfuerzo podemos lograr todo lo que nos proponemos.

3 comentarios:

Anónimo

julio 05, 2010 9:56 p. m.
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dijo...

xD al rato un tu libro vas a vender
hahahah pero el punto es que me gusta mae :)
f. Nico Ponce

Marce Sosa

julio 06, 2010 9:54 p. m.
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dijo...

:O Es cierto aveces no apreciamos ni valoramos lo que otro quisieran poder hacer.
Me gusta :). Felicidades bbi :D

Bryan Castro

julio 07, 2010 11:22 p. m.
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dijo...

gracias :D me alegra que les haya gustado!!

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