
Maquillaje gastado. La noche apenas empieza. Dejo Pasar dos carros. Veía su reloj un poco desgastado, eran más de las 11pm, no había tenido un cliente esa noche, tenía una gran desesperación. Trataba de captar la atención de los conductores con una mini falda y unas medias algo arrugadas, con un cigarro en su mano derecha y joyería barata en la izquierda, se exhibía en las calles de San Salvador, Johanna era su nombre, estaba maltratada por la vida y su rostro lo reflejaba, a sus 48 años, ya no atraía tantos clientes que como cuando tenía 29, llevaba una cartera de imitación de color rojo donde solo llevaba unos cigarros, un encendedor, condones y las llaves de su casa "Lo necesario", no deseaba contagiarse de alguna enfermedad, tenía algo porque seguir viva. Su trabajo no era por placer, era por necesidad.
Johanna tenía 2 hijos de relaciones pasadas. Los dos de diferentes padres que habían sido antiguos clientes que le prometieron sacarla de esa vida, para hacerla su esposa pero esas palabras se quedaron en promesas, y ella se quedo con un pequeño recuerdo de cada uno, sus hijos eran su vida. Sabía que merecían algo mejor pero cuando empiezo este oficio no tenía otra opción, ahora le imposible dejarlo, ella siente que siente que está marcada para siempre. En el momento en que tenia sexo con sus clientes, sentimientos como furia, impotencia y desesperación se hacían presentes, pensaba en la vida que tendrían los hijos y su futuro en general.
El cielo estaba despejado, Vio su reloj y era cerca de la media noche las esperanzas de que un cliente aparecieran eran pocas alzó su mirada para ver las estrellas, en ese momento un auto se detuvo enfrente de ella: ¿A cuánto? - le preguntaron a Johanna, Bajo la mirada y se apoyo en el automóvil, -Treinta- Dijo Johanna con firmeza, -Sube- Ella Subió -¿Cómo te llamas?- Pregunto – Johanna- Respondió, no le importaba dar su nombre verdadero de que le serviría uno inventado, si esa era su cruda realidad.
El cuento era siempre el mismo, ella se subía, el tipo la tocaba en el auto, iban a un motel tenían sexo, cobraba y se acababa su labor como prostituta, y regresaba a su hogar para ser una madre.
Johanna encendió un cigarro e inhalo fuertemente, observo el automóvil y vio al sujeto, ella le calculo unos 25 años, el sujeto paro en un callejón y empezó a desvestirse. -¿Aquí?- pregunto Johanna. – Si aquí no usaremos condón, no te preocupes, no tengo nada, te lo prometo- dijo el sujeto, Johanna solo asintió
La historia se repitió, Johanna cobró y su labor termino. Al día siguiente, Johanna caminaba por las calles de San Salvador, En caza de clientes, Los hombres la miraban, pero la edad es una carga que no puedes disimular. Cerca de la madruga el carro del día anterior se acerco, ella de inmediato lo reconoció -¿Siempre a treinta?- Pregunto el muchacho, -Si- Respondió, Le pareció extraño que el muchacho se apareciera por segunda vez y alagada al mismo tiempo.
En un transcurso de dos meses siempre cerca de la media noche el mismo carro siempre se acercaba a Johanna y el mismo tipo siempre la contrataba. Johanna nunca hablaba, más que el "Si" de cuando él preguntaba si siempre serian 30 dólares, y un "Gracias" después de Cobrar.
Una noche su cliente frecuente no llegó, Johanna entristeció, pasaron dos semanas más y su cliente no apareció. Empezaba a preocuparse, ¿Habría sido un golpe de suerte el que había tenido? quizás nunca regrese, pero no todos los hombres quieren tener sexo con una prostituta de 48 años.
Empezó a pensar en sus hijos y rompió en llanto sin razón. Disculpe- dijo una señora ¿Disculpe usted es Johanna?- Si Respondió entre lagrimas, -Tenga- extendió su brazo con un papel en su mano -Es para usted- Johanna tomo el papel, La señora se alejo, Johanna extendió el papel donde unos trazos que se podían llamar palabras decía -Johanna Hola, Soy Sergio, Tu cliente, disculpa por no haber llegado estos días, pero, Tuve complicaciones, Quizás no nos volvemos a ver, pero solo te quería decir Gracias!, Cumpliste mi último deseo, Ahora, me tengo que ir Cuando leas esto a lo mejor abre muerto. Ojala me perdones algún día por no decirte que padecía de SIDA.
4 comentarios:
1
dijo...
Bryan esta bn :DD pero sos muii cruel escribiendoo TT abritee masss :D io se qe podes mas :D
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dijo...
no es personal :) <3
pero de ahí me parece tú sensibilidad ante este problema que cada día crece y crece y perjudica la calidad de vida de cada ciudadano porque tiene que vivir ante esta amenaza
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Bryan esta bn :DD pero sos muii cruel escribiendoo TT abritee masss :D io se qe podes mas :D
ResponderEliminarno es personal :) <3
ResponderEliminarpero de ahí me parece tú sensibilidad ante este problema que cada día crece y crece y perjudica la calidad de vida de cada ciudadano porque tiene que vivir ante esta amenaza
esta peladisimoo esto
ResponderEliminarpero me parese :D muy buen punto de vista :D
este fue de los primeros textos que escribí pero tomare en cuenta todo eso para seguir mejorando! :D
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